La estrategia de Kast detrás del boom de inversiones y la tensión medioambiental
El presidente José Antonio Kast reforzó esta semana uno de los mensajes que más ha repetido desde que llegó a La Moneda: Chile, dice, necesita volver a moverse. Y para eso, según plantea, hay que destrabar inversiones, acortar tiempos y acelerar una maquinaria estatal que, a su juicio, llevaba demasiado tiempo funcionando con freno de mano.

El mandatario comentó ante representantes del mundo de la construcción, empresarios y delegaciones extranjeras, que a la fecha ya ingresaron proyectos por más de $22 mil millones de dólares al sistema de evaluación ambiental para iniciar su tramitación.
“Bienvenidos a invertir”, les dijo. “Necesitamos que inviertan en Chile y que contraten a las constructoras chilenas”. Y añadió: “Les vamos a facilitar todo, aquí van a encontrar muy buenos socios”.
El problema, según el Ejecutivo, no era que faltaran proyectos, sino que el sistema se volvió demasiado lento y burocrático. Una postura que han planteado sin evitar caer en conflictos, como el que se generó cuando el propio presidente cuestionó la Ley de Humedales con una comparación que desató críticas: “Mi padre tenía un campo en Puerto Varas, todo el campo podría ser declarado humedal porque todo el campo es húmedo”.
Porque cuando se habla de inversiones y permisos ambientales, la discusión inevitablemente se vuelve más compleja: ¿hasta dónde se puede apurar el proceso sin afectar el cuidado ambiental?
Proyectos de inversión y permisos ambientales: ¿Qué muestran las cifras?
La evaluación ambiental no es solo un asunto técnico. En el Comité de Ministros y el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) es donde se decide el futuro de proyectos mineros, energéticos, urbanos o industriales. El Gobierno de Kast decidió poner el foco y el acelerador precisamente allí.
Desde el 11 de marzo hasta el 14 de mayo ya se han aprobado 43 iniciativas equivalentes a US$9.757 millones, entre decisiones tomadas por ambas instancias.